Una mañana te despiertas con una buena sensación, después de haber tenido un grato sueño aunque algo decepcionada porque te das cuenta de la verdadera realidad que te rodea.  No obstante te levantas y sales con ganas de comerte el mundo. Pero aún sabes que tu felicidad depende de acercarte a esa persona lo máximo posible. Y como te gustaría que tu sueño o fantasía se hiciera realidad. Y aquel relato erótico se cumpliera otra vez.

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No dejas de pensar en el durante todo el día. Es un chico muy especial y difícil de encontrar. Su sola presencia te hacia vibrar cada vez que lo tenías cerca….Pocas veces me había sentido tan feliz y con ganas de sonreír, con ganas de gritar a todo el mundo lo mucho que te gusta. Además jamás me había sentido tan cómoda con otra persona. Tanto que  no quería que se fuera de mi lado y que estuviera siempre muy cerca de mí.  Y eso que lo conocí de pura casualidad.

Relato erótico: Primer encuentro

Fue una noche de reunión de trabajo. Recuerdo que ese día no tenía muchas ganas de acudir a la reunión. Sabía que me iba a esperar una larga jornada para hablar de cifras, números y demás estadísticas que ya me sabía de memoria.  Pero entonces apareció el. Un hombre muy apuesto, castaño, de ojos azules, con una sonrisa encantadora pero que no escondía su lado más travieso. Realmente daba un aire juvenil a estas reuniones donde siempre nos rodeaban señores muy mayores, con sus largas barbas y barrigas. Nada más lo vi, mi cuerpo se estremeció y más cuando llegó el turno de las presentaciones. Me cogió la mano e hicieron las presentaciones. Resulta que sería mi jefe de ahora en adelante. Es decir que tendría muchas oportunidades de ligar con él durante el trabajo.  En ese momento pensé: ¡Ya está este es mío! Tengo todas las cartas a mi favor y además se ha fijado en mí. Algo que note desde el principio.

Durante la reunión nos fuimos conociendo. Yo no quería que se me notará tanto que me gustaba. Sin embargo no podía dejar de flirtear con él, lanzarle miradas….etc. Todo lo que decía me parecía súper gracioso. Fue la mejor velada que había tenido en años con la empresa hasta que un compañero mío se acercó para preguntarle… ¿Cómo están tu mujer y niños? En ese momento muy castillo de naipes se cayó. Quise levantarme de ahí salir corriendo pero algo me lo impidió. Desde entonces cada día es una aventura. Todos los días me levanto una o dos horas antes para acicalarme todo lo que puedo para impresionarle. Igual como le ocurre a muchas compañeras mías. Pero yo realmente sé que él me corresponde porque un día inesperado ocurrió algo entre los dos. Algo que no ha vuelto a pasar más porque se empeña en decir que ha sido un error y ahora nada más que trata de evitarme porque sabe que en el fondo de su corazón podría volver a caer en esa debilidad.

Me acuerdo hasta del día en que lo hicimos. Es aquí donde comienza mi verdadero relato erótico. Fue un día lluvioso de primavera. Teníamos que esperar al gestor de la última venta del día. Como se acercaba la hora de almorzar decidimos bajar al restaurante de la esquina para esperar el gestor y ofrecerle también algo para tomar. El gestor se atrasaba más de la cuenta y a última hora nos mandó un mensaje diciendo que no podía venir. De pronto nos calló una lluvia repentina y nos pusimos empapados. Mi jefe pagó como pudo al camarero se quitó la chaqueta y me la puso a mí para que no me mojara. Aunque ya era demasiado tarde porque la lluvia me había empapado por completo dejando ver mi sujetador totalmente visible ya que solo llevaba una camisa blanca. Pero  mi jefe estaba igual así que le propuse subir a mi apartamento que estaba muy cerca, en la siguiente esquina. “

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Infidelidad, una  tarde de lluvia

Cuando subimos arriba, me daba la sensación que algo maravilloso iba a suceder. Abrimos la puerta y busque toallas para que se secara. Puse la calefacción y le dije que se pusiera cómodo. Me acorde que tenía un chándal de mi hermano, cuando venía un fin de semana y se quedaba a dormir. Pero cuando fui a ofrecérselo ya estaba casi desnudo, tiro el chándal hacia el otro sofá y empezó a besarme. ¿Qué podía hacer yo? También lo estaba deseando…..Se desnudó por completo y empezó a acariciarme…..Hicimos el amor toda la tarde. Yo apenas me lo podía creer. Mi cuerpo se estremecía tanto con solo mirarle. ¡Era un hombre tan guapo y viril!. Era lo que tanto había esperado durante estos meses. Aquel hombre tan interesante por fin era mío….Pero todo ocurrió demasiado rápido. Al terminar noté en su cara una sensación de vergüenza y  culpabilidad. Se disculpó conmigo, una y otra vez. Me dijo que estaba mal lo que habíamos hecho y que  no quería hacerme daño…..Estaba casado…Yo realmente para que no se sintiera mal, le dije que no importaba que esto no lo iba a saber nadie, y que no volvería a suceder. No quería que se sintiera culpable…..pero a día de hoy apenas me habla, ni me dirige la palabra, solo si es para algo de tema profesional.  Por otro lado yo intento cada día que se fije en mí y aprovechar otra oportunidad y momento de debilidad.  Soñando otra vez que se repita ese maravilloso relato erótico.

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