Cuando una mujer entra en el mundo del trabajo sexual lo hace con un objetivo principal: ganar dinero. Más allá de los conceptos morales y del gusto o disgusto que cause la actividad en las sociedades, ha llegado la hora que los políticos de cada nación transformen sus conceptos para abrirse a la prostitución humanizada.

Prostitución humanizada

La prostitución es un trabajo que debe ser respetado

En su más reciente conferencia, la activista sexual inglesa Toni Mac plantea que los Estados deben despenalizar completamente la prostitución y mejorar las condiciones de las trabajadoras sexuales. Vamos a conocer paso a paso su interesante punto de vista:

Prostitución humanizada: ¿Por qué nos volvemos putas?

Toni Mac es una chica joven, bonita y muy inteligente. Ella entró al mundo de la prostitución en 2009 luego de pasar mucho tiempo trabajando turno dobles para poder subsistir y pagar la renta.

Dice que le hubiese gustado ganar la lotería antes de volverse prostituta pero como eso no sucedió debió cambiar el rumbo de su vida y adentrarse al mercado donde los billetes se multiplican: la prostitución.

Habla sin complejos, no es dramática ni intenta dar lástima, al contrario, su dignidad es admirable. Para ella, como para muchas de nosotras, la prostitución es un trabajo tan normal como ser cocinera, ama de casa o secretaria de oficina.

Aunque ya estamos en el siglo XXI y muchos países se consideran desarrollados, algunos no logran aún comprender por qué una mujer decide entrar al mundo de la prostitución.

Las razones son infinitas. Algunas mujeres lo hacen por necesidad económica, otras lo hacen por diversión o placer; todas las razones son válidas y ninguna es cuestionable. Cada quién es dueña de su cuerpo y sabe cómo aprovecharlo para alcanzar sus sueños.

Lo importante es tener claro que convertirse en prostituta es una opción de vida, pero no tener condiciones adecuadas para trabajar es, simplemente, un acto irresponsable de los Estados de cada una de las naciones. Por esta razón, ella ratifica que es necesaria la prostitución humanizada.

Cuatro formas erradas de tratar a las putas

La interesante conferencia de la activista Toni comienza con una explicación certera acerca de los cuatro tipos de marcos legales aplicados en el mundo para la prostitución. Aquí los detallaremos.

Censura total. Se aplica en Rusia, Sudáfrica y gran parte de los Estados Unidos de América y para Toni Mac es un modelo errado.

En este tipo de marco legal se penaliza a las putas, a los consumidores de sexo y a los intermediarios. La idea es causar terror al negocio del trabajo sexual con el fin de erradicarlo.

El problema es que todo lo prohibido tiene la condición de ser más deseado y además, cuando una mujer tiene la necesidad de tener dinero para mantenerse a sí misma o a su familia, esto no es una limitante. Como bien dice, la gente prefiere asumir el riesgo a ser penalizado legalmente.

Como ejemplo, Mac se refirió a la absurda medida aplicada en lugares como Nueva York y algunas zonas de África, donde la policía puede arrestar a las prostitutas solo por llevar condones en su cartera porque lo consideran “evidencia del delito”.

Ella argumentó que esto solo funciona para aumentar la transmisión del HIV pero no ayuda a disminuir la venta del sexo.

Aquí entendemos que la penalización total de la prostitución no tiene sentido.

Censura Parcial. Se aplican en países como Reino Unido y Francia y para ella no representa una solución para ayudar a las trabajadoras sexuales.

En estos marcos es legal la compra y venta de sexo pero siempre y cuando sea dentro de locales que deben cumplir una serie de regulaciones y controles: si no laboran para un local especializado, no tienen posibilidad de trabajar legalmente.

Los mismos estatutos legales de estos países impulsan a las prostitutas a ejercer desde la clandestinidad. Atienden a sus clientes en sus casas o en la calle pero eso es ilegal.

Toni Mac hizo referencia a una experiencia personal: una amiga le pidió utilizar una de las habitaciones de su departamento para trabajar y ella aceptó, un día su amiga tuvo que lidiar con un cliente violento y no pudieron llamar a la policía porque la ley dice que dos mujeres que ofrecen servicios sexuales en su propia casa cometen un delito.

Ella y su amiga se sintieron vulnerables porque la ley no protege a las mujeres y las podían multar o arrestar.

También nombró el caso de la prostituta Mariana Popa, de RedBridge en Londres, quién fue apuñalada mientras vendía sexo en la calle por la necesidad de pagar una multa que le habían puesto anteriormente por la misma razón.

Un ejemplo del círculo vicioso que hace la penalización parcial de la prostitución un acto de hipocresía de los Estados.

El modelo nórdico. En Suecia se penaliza a los clientes y no a los trabajadores sexuales. Para ella este es otro ejemplo de error.

En ese país las personas deben acudir a los servicios sexuales de forma anónima o serán castigados por la ley, las prostitutas deben resguardar la identidad de sus clientes para mantener sus ingresos.

Muchas mujeres se ven obligadas a buscar un manager que las ayude a conseguir compradores, quienes terminan abusando de ellas económica, física y mentalmente y caen en el oscuro mundo del proxenetismo.

Ningún cliente quiere exhibirse demasiado para no ser arrestado y empuja a las prostitutas a tomar más riesgos a ser atacadas por clientes violentos sin que la mayoría de estos puedan ser rastreados.

Lo único que logra esta normativa es poner en riesgo a la trabajadora sexual.

La forma legal. Se usa en los Países Bajos, Alemania y en una parte de los Estados Unidos de América (específicamente en Nevada).

Aquí se puede ejercer la prostitución libremente, siempre y cuando se obtenga una serie de licencias y permisos que deben renovarse cada cierto tiempo. Estos papeleos pueden ser demasiado engorrosos para algunas personas que necesiten desesperadamente vender sexo una noche por una urgencia económica, sin riesgo a ser detenidos.

Por eso, ella nos dice que existe el mercado negro donde hay trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios desde el plano de la ilegalidad.

Entonces es falso que exista el mundo perfecto donde la prostitución es humanizada y legal.

Lo que piden las putas: Respeto a los derechos laborales

La gran conclusión que ofreció en su conferencia la activista sexual inglesa, Toni Mac, fue que la prostitución humanizada se logrará cuando los responsables de hacer las leyes entiendan que la única exigencia es la despenalización completa de la prostitución y la activación de verdaderos derechos laborales como trabajadoras.

Para lograr este objetivo es fundamental que la sociedad empiece a ver la prostitución con otro punto de vista.

La gran mayoría de las familias sienten pánico al pensar que alguna de sus hijas puedan volverse putas o chicas de compañía sin analizar que ese no es el verdadero problema: Convertirse en prostituta es una opción, el problema es no tener condiciones para trabajar.

Las sociedades deben entender que la profesión más vieja del mundo nunca dejará de existir. Que les afecta tanto si son putas de la calle como si son escorts o putas de lujo. Que aunque existan las condiciones más adversas siempre habrá putas y compradores que utilicen los servicios.

La conciencia social debe apuntar a proteger los derechos de las personas que se dedican a la venta del sexo, porque: sean mujeres, hombres o pertenecientes a la comunidad LGBTI, siempre serán seres humanos y merecen ser respetados.