Hoy presentaremos los 10 mitos sexuales japoneses más controvertidos que seguro te sorprenderán:

Descubre los 10 mitos sexuales japoneses

A los japonoses sí les gusta disfrutar del sexo

1.- No les gusta el sexo

Aunque se cree que los hombres japoneses no les gusta el sexo al evadir frecuentemente a sus parejas en casa, la realidad es que les encanta visitar prostíbulos, disfrutan de sobremanera desnudar a una chica sexy y al final recibir sexo oral (eso sí: sin penetración porque está penado legalmente en estos clubes eróticos).

2.- Son malos en la cama

Se dice que los japoneses no son buenos en la cama. La verdad es solo mala publicidad de las esposas insatisfechas que son rechazadas con una frase muy popular en Japón: “hoy no, estoy cansado”, usada por los maridos que en cambio alquilan los servicios de una chica disfrazada de estudiante para dar un paseo y luego tener sexo en los “hoteles del amor”, donde por 40 euros la hora reciben una habitación equipada para cantar karaoke y además pueden usar diversos juguetes sexuales dispuestos en máquinas dispensadoras.

3.- Las japonesas son sumisas

En el imaginario colectivo las japonesas viven dentro de sus casas haciendo las labores del hogar y criando a los niños mientras aceptan con resignación la infidelidad de sus esposos. Pero ¡sorpresa! Existen japonesas solteras y casadas que acuden a los Hosts Clubs, donde pagan por la compañía de jóvenes viriles que las escuchan, les dan consejos y  en muchos casos un delicioso orgasmo.

4.- Todos los japoneses son pederastas

Los japoneses no prefieren tener sexo con niñas en vez de mujeres adultas, aunque eso es lo que muchos creemos. La culpa es de las leyes niponas y también del arte erótico conocido como hentai. Cuando vemos en la pornografía asiática féminas con pechos abultados, vaginas sin vello púbico y poco desarrolladas, casi vírgenes, es porque así fueron ideadas para no violar las leyes japonesas que no censuraban los genitales de las jóvenes por no ser “personas sexualmente maduras”. ¿Qué te parece?

5.- No le gustan que los mimen

La cultura japonesa es cerrada a las expresiones de cariño en público, para ellos es embarazoso mostrar afecto frente a los demás pero detrás de las cortinas les encanta ser mimados. En la última década se multiplicaron los salones donde ofrecen placenteros y completos masajes de orejas. Sí, como lee, de orejas: lo cual incluye caricias con plumas, relajación de puntos erógenos, además de una limpieza erótica y delicada.

6.- Carecen de creatividad sexual

Este mito se derrumba con la existencia del barrio rojo Kabukichō, en Tokyo, famoso en ese país por sus más de tres mil excéntricos centros nocturnos que incluyen bares, discotecas, hoteles del amor, salones de masajes y clubes fetichistas especializados donde la imaginación sexual vuela con chicas disfrazadas de azafatas, camareras, colegialas, enfermeras o policías.

También está el famoso burdel June Bride Soapland, allí los hombres pagan hasta 615 euros por gozarse la fantasía de penetrar a una joven vestida de novia con marcha nupcial incorporada.

7.- Solo buscan eyacular

Uno de los 10 mitos sexuales japoneses es que solo buscan eyacular sin aventurarse a probar nuevas posturas sexuales. Nada más alejado de la realidad: practican su propia versión del kamasutra, con 48 creativas posturas, cómodas para los amantes, basado en las técnicas básicas del sumo.

8.- No follan con extranjeros

Los japoneses profesionales están comenzando a contemplar más la posibilidad de  experimentar una relación con extranjeros. Así que si no lo has intentado: ¡aventúrate!

9.- No se masturban

Al contrario es parte esencial de sus hábitos sexuales. Los más de 5 mil sex shops que existen en el país promueven el placer en solitario con múltiples juguetes sexuales como: muñecas de silicona, consoladores, anillos vibradores; hasta prendas usadas, que los hombres huelen durante la estimulación del pene.

10.- Las japonesas la tienen horizontal

Además de ser uno de los 10 mitos sexuales japoneses más denigrantes hacia las féminas niponas y no tener sentido fisiológico, es otra forma de decir que son frías. Pero todo lo contrario, cuando las niponas son estimuladas pueden convertirse en unas verdaderas tigresas de bengala bajo las sábanas.